Vitamina C

La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, sirve para asegurar el correcto desarrollo y funcionamiento de diversas estructuras del cuerpo humano. Su función más importante es contribuir al fortalecimiento del sistema inmunitario del organismo. Esta vitamina puede obtenerse a partir de varios alimentos como frutas y hortalizas frescas. El brócoli, las coles de bruselas y la coliflor son conocidos por ser ricos en vitamina C y también lo son las frutas ácidas, como naranjas, limones, kiwis, mandarinas y clementinas.

El ácido ascórbico es una vitamina volátil que se destruye fácilmente por el calor, la lixiviación (disolución de la vitamina de los alimentos en el agua de cocción), la adición del bicarbonato, o la oxidación (exposición al oxígeno). Durante el tiempo que el alimento se almacena o se enfría, los niveles de vitamina pueden disminuir en más de un 50%. Por esa razón, los suplementos dietéticos constituyen una buena alternativa o complemento a la vitamina C obtenida de la alimentación. La biodisponibilidad de esta vitamina cuando se utiliza bajo la forma de suplementos es tan buena como la de la vitamina que se encuentra en fuentes alimentarias.

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